sábado, 9 de enero de 2010

Un mangante en la Habana


Un "turista" en La Habana
Al eurodiputado socialista Luis Yáñez no le han autorizado ingresar en Cuba, en un viaje relámpago, casi secreto, oculto tras el disfraz del visado turístico (igual que Jorge Moragas ¡qué cosas! ¿no?). Yáñez, torpemente, dejó entrever sus intenciones criticando ácidamente a Cuba, hace tan sólo 2 meses y su intención era entrevistarse con grupúsculos de la disidencia interna que tratan de destruir el orden social cubano. Y eso no lo digo yo, lo dicen los periódicos del régimen de Madrid  que no son leales al Gobierno del PSOE por simples cuestiones electoralistas.
Según esos medios, Yáñez iba a reunirse con las Damas de Blanco, que, como todos saben, reciben apoyo económico de Rescate Jurídico una organización terrorista, liderada por Santiago Álvarez Fernández Magriñat, el criminal que introdujo en Estados Unidos a otro terrorista llamado Posada Carriles. Pero la más importante iba a realizarla con sus afines, el grupúsculo conocido como  Corriente Socialista Democrática Cubana, dirigido por Manuel Cuesta Morúa una especie de Obama "a lo cubano". Ese grupo es bien conocido por Manuel David Orrio, “Agente Miguel”, que estuvo infiltrado en él. De aquel tiempo dijo Orrio: “En ese mundo, solo predominan la intriga, la deshonestidad y la traición”.
La Corriente Socialista Democrática Cubana es una organización burguesa de corte socialdemócrata, que trabaja para restaurar el capitalismo en Cuba. Sus dirigentes hablan de diálogo, reconciliación nacional y respeto por la diversidad política, o sea, la misma historia que hicieron otros pájaros del mismo pelaje, en esta parte del océano, la cual permitió crear un régimen que niega las libertades de los pueblos del Estado español, y cuya única  misión es velar por los intereses de la oligarquía, es decir, explotar a  la clase obrera, a otros países y participar en guerras de saqueo, como hace el socialdemócrata Zapatero, e hizo antes  su socio de extrema derecha, José María Aznar.
Y pese a que los medios han descubierto el pastel, el ministerio de Asuntos Exteriores se empeña en hacer el ridículo diciendo que no sabe cuál ha sido el motivo de lo que califica "injustificada expulsión” e, incluso, convoca al embajador cubano para exigirle explicaciones. Seamos serios:  ¿No actuaría de la misma forma el Gobierno español, si un dirigente político extranjero, arribara a Barajas para entrevistarse con organizaciones que apoyan a  los presos vascos, y presionara para que éstos fueran acercados a cárceles de Euskal Herria? Probablemente el señor Rubalcaba lo calificaría de "intromisión intolerable en los asuntos internos de un  Estado soberano". Pues hala, a aplicarse el cuento que el tiempo de la colonia terminó hace más de 100 años.   Lo encontré aquí 

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